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La caída de la imagen de Patxi López

La semana pasada Deia publicó las conclusiones del sociómetro de lehendakaritza en el que Patxi López y su gobierno obtenían unos resultados desastrosos. Lógicamente, desde comunicación están intentando maquillar la caída de 20 puntos en confianza, así como que López no sea, ni con mucho, el político mejor valorado.

Y eso que, en el fondo, tuvieron suerte, ya que el sociómetro quedó “tapado”, aquel mismo sábado, por la información que apuntaba a que Patxi López reclamó que los piratas apresados fueran trasladados a España porque, precisamente, su imagen caía en picado.

Tal vez para evitar que pase desapercibido, Miriam Vázquez publicó ayer en Deia un reportaje a doble página analizando las 20 probables causas para la pérdida de confianza de la población vasca en su Gobierno desde la entrada de López.

A mi juicio, el texto no tiene desperdicio, igual que la propia noticia. Pero hay un hecho que parece que haya pasado desapercibido: según ese sociómetro, Iñigo Urkullu es el político mejor valorado, seguido por Aintzane Ezenarro y con Patxi López en el tercer lugar. Lo que supone que, por primera vez los vascos no valoren a su lehendakari como la persona más idónea. Y que este, además, sea superado por un presidente del EBB que no se presenta a las elecciones, y por la líder de una formación con sólo 4 escaños, Aralar.

Las respuestas que ha dado el Gobierno vasco han sido, en líneas generales, dos:

Este estudio se realizó nada más alcanzar la lehendakaritza, sin que el Gobierno vasco hubiera echado a andar.

Esa excusa implica, para empezar, que López no había dejado claro cuáles iban a ser las líneas de acción de su gobierno. Pero por mucho que quieran taparlo, lo más grave es que la sensación inicial que ha dado este lehendakari es de hacer las cosas mal, como pactar con el PP después de negarlo expresamente en campaña. Y eso es muy difícil cambiarlo.

Que la mayoría de los que responden a estos estudios son nacionalistas vascos.

Obviamente, pues la mayoría de los votos fueron a partidos nacionalistas vascos, y la mayoría de los que se quedaron en casa también eran abertzales (y por eso PSOE y PP plantearon una campaña de perfil bajo). Por lo tanto, que respondan en su mayoría en este estudio es por una cuestión de probabilidad, no de manipulación. Y negar esta realidad sólo puede llevarle a perder más puntos.

De cualquier modo, insisto: la rectificación será muy complicada, el punto de partida es muy bajo (eso también tiene una parte buena: es muy difícil caer más) y, comunicativamente, la labor se presenta muy, pero que muy dura.

Desde la oposición las campañas de marketing vacías de contenido pueden colar (pero no son, en ningún caso, recomendables), desde la gestión, simplemente, no.

La inteligente (o)posición de Aralar

Lo curioso de las elecciones vascas -que siempre tienen algo que les hace diferente- esta vez ha sido la nítida marca que diferencia a vencedores de derrotados. El PNV (ganador absoluto), el PSE (cabeza de la estrategia vencedora), el PP (que ha amortiguado su caída), Aralar (que ha fijado su línea ascendente) y UPD (que sigue encontrando financiación a cambio de mover el árbol del populismo) se sitúan en el lado de los que celebraron algo la noche del 1 de marzo.

EA (víctima de sus propios egos), EB (que no supo hacer una buena campaña) y D3M (cuya anulación formó parte de una estrategia) sólo han podido resistir.

No obstante, entre los que descorcharon cava hubo unos a los que nada (sumas electorales, justificaciones estratégicas, cálculos erróneos, caídas amortiguadas) les empañó la fiesta: Aralar.

El partido que encabeza Ezenarro ha hecho, durante cuatro años, una oposición inteligente y, sobre todo, coherente. Y en la ronda de contactos, además, ha mostrado esa transparencia de razonamiento que le ha hecho cuadruplicar (se dice pronto) su presencia en el Parlamento Vasco.

A la salida de Sabin Etxea, Patxi Zabaleta anunció -más bien redundó en un argumento que todo el mundo esperaba- que apoyarían un gobierno abertzale pero que, sin embargo, no apoyarían un gobierno vasco formado por el PNV y el PSE.

Y este es un buen ejemplo de la política de Aralar. El partido no miente: son de izquierdas y nacionalistas, a la vez. Y han demostrado que es posible mantener esa ideología separada de la de ETA y de un modo coherente. En los debates de ETB1 y ETB2 fue Ezenarro quien lo demostró, dividiendo sus alocuciones entre ambos ejes, el de izquierda-derecha, y el de nacionalismo vasco-no nacionalismo vasco.

Tácticamente, además, su victoria ha sido abrumadora: se ha posicionado en un espacio muy peleado (competía en estas elecciones con EA, EB, D3M e incluso el PNV y el PSE) y ha sabido achicar los huecos, quedándose como referencia de la izquierda nacionalista vasca. Y su proyección a futuro es excelente.

El PSOE, un poco nervioso ya que le han fallado 2 escaños, les acusa, precisamente, de falta de coherencia: pedían el cambio en Nafarroa y lo censuran en Euskadi, ¿por qué?

Precisamente, por coherencia: en Nafarroa lo que impulsaban era una salida de UPN (derecha nacionalista española, sus antípodas) y un gobierno transversal de izquierdas. Y en Euskadi lo que apoyan es un gobierno que no esté preso del PP y que mantenga políticas que les parecen razonables: euskera, cultura, autogobierno, etc., pero también se oponen a la entrada de un PSOE que ya les falló en Nafarroa.

Vamos, lógica de la buena.

Finalmente, muchos han intentado obamizarse esta campaña: el PSE con el cambio, el PP con la cercanía, el PNV con las políticas sociales y un gran candidato, pero quien se ha llevado el gato al agua ha sido Aralar, demostrando, como el presidente de EE.UU., que la coherencia, la firmeza en unas convicciones razonables y la honestidad son los mejores valores que se pueden asociar a una marca.

Que no malgasten su potencial.

Ibarretxe gana el debate

Fotografía de Zigor Alkorta para Deia

No voy a repetir lo que aparece en la pieza de Deia de hoy, pero sí me gustaría añadir algunos aspectos sobre el debate y sobre algunas cuestiones anteriores.

Creo que es inevitable recordar que finalmente pudimos ver un formato “a seis” que se considera la opción menos mala después de que el PSE solicitara un debate “a dos” que el propio Patxi López no quería.

También es necesario apostillar la opinión de algunos sobre que ésta es una campaña de perfil bajo. Por lo visto ayer, los que tienen perfil bajo son la mayoría de candidatos, no la campaña en sí: sólo Ezenarro e Ibarretxe fueron capaces de transmitir algo, la primera con sus micromítines (como casi todos) y el segundo con su habilidad para enlazar respuestas con discurso.

No obstante, Patxi López también tuvo cosas reseñables: es soprendenta la capacidad que tiene para (1) no sonrojarse mientras defiende que las ilegalizaciones de D3M y Askatasuna no fueron tan calculadas como la presencia de EHAK y ANV en su día. Y (2) la capacidad del PSE para apropiarse de todos los proyectos estratégicos del Gobierno vasco en los últimos 30 años: desde Osakidetza al TAV pasando por la UPV/EHU, todo fue y es posible gracias al PSE, que el EAJ-PNV haya sido el partido de Gobierno es lo de menos. Sólo le faltó mencionar el Guggenheim.

Pero el portualujo también cayó en el error que más temía: su propio desconocimiento. Fue capaz de prometer que el 40% de la vivienda que se construiría si él fuera lehendakari sería de VPO y, como le recordó Madrazo (que sí defendió el Gobierno del que ha formado parte), en Euskadi el 50% de la vivienda construida ya es protegida.

Descalabro monumental.

Ziarreta perdió todo su crédito atacando a un Gobierno del que formó parte y Basagoiti aprovechó su tribuna para retener la fuga de votos a UPD con un discurso populista, recalcitrante e incluso divertido si no fuera porque le cazamos en algunas mentiras.

Ayer fue una tarde interesante que cerró una mañana muy intensa. Sin duda, fue un placer compartir espacio físico y debate televisivo junto a Ramón Zallo, Asier Blas, Iñaki Aldekoa, Kike Santarén y Miriam Vázquez. Y sobre todo contar con Zigor Alkorta que obró el milagro de no sacarme una foto con los ojos cerrados.

Tengo una pregunta para usted y el premio Enrique Padrós: dos nuevos modos de publicidad

Jaume d'Urgell

En el momento más necesario, antes de que los ciudadanos españoles pudieran decir que Zapatero no da la cara, el presidente del Gobierno se pasó por el plató de TVE a responder a las preguntas de cien ciudadanos que, sobre todo, le permitieron responder a cuestiones sobre la crisis.

Pero es que el momento es doblemente bueno para el PSOE, ya que Mariano Rajoy no está en disposición de solicitar un programa para él. Con el PP en las páginas de El Mundo cada día y diferentes nombres propios poniéndoselo difícil, las preguntas iban a ser, en su mayoría, seguramente incómodas.

Con este lío, se me ha ocurrido pensar qué candidatos a lehendakari (o máximas figuras de cada partido) podrían acudir ese programa y hacer un buen papel. Supongo que Ibarretxe respondería acertadamente y, además, se ganaría a esos ciudadanos y a muchos de los que estén mirando. Además, el share que obtendría sería bastante alto.

A Patxi López supongo que le quedaría un poco grande el programa y acabaría aburriendo, a menos que no se lo “amasaran” previamente. Basagoiti, por su parte, pronunciaría un discurso hueco y amarillista, lleno de pseudo-insultos sin sentido. Y los candidatos de los partidos más pequeños lo harían, en su mayoría, bien: Ziarreta y Ezenarro dirían cosas interesantes, sin duda, pero la oratoria de Madrazo debe mejorar aún (a estas alturas, sí) un poco.

Sobre el premio Enrique Padrós al mejor blog político que ha recibido Patxi López sólo querría hacer un apunte que ya he manifestado en otras redes sociales y foros. No creo que el político socialista se merezca ese premio porque su blog no es tal. Me refiero a que un blog es un espacio web en el que muchos dejamos nuestros pensamientos, ideas o informaciones. Y que cuesta mucho mantener, pero se hace.

Por la fuerza que tienen, además, algunas empresas están dejando la web normal y están mudándose a este modelo 2.0, y algunos partidos han decidido que sus candidatos también deben tenerlos porque da imagen de agilidad, innovación, modernidad, etc.

Por lo tanto, si un político abre un blog por sugerencia de quien le asesora en imagen, y se mantiene a varias manos entre este político, sus asesores e incluso una empresa de publicidad o contenidos, este blog no es una bitácora personal, sino una campaña de publicidad.

Si el jurado y los organizadores del premio Enrique Padrós quieren premiar campañas de imagen (y por lo tanto, colaborar con ellas), están en su pleno derecho. Pero que no mientan diciendo que han dado un premio a un blog: han ahorrado dinero y tiempo a los mantenedores de un blog cuyo objetivo es lanzar la imagen del candidato.