Archivos de la categoría ‘Versión beta’
La Virgen de la Guía
Como todos los 1 de julio, Portugalete estará hoy de fiesta. Una celebración realmente popular durante una jornada entrañable en la que todos los portugalujos se acercan, a lo largo del día, a la Villa en la que nacieron.
A primera hora de la mañana es la procesión de la Virgen. A las 12:00 h. las cuadrillas empiezan la ronda (algunas ya lo han hecho con un desayuno copioso y bien regado). A las 15:00 h. la célebre bajada. A las 15:30 h. se canta la emocionante canción y a eso de las 16:00 h. cada cuadrilla va a comer. A partir de ahí y hasta la bajada de la noche, cada cual lo celebra como quiere, aunque el cansancio y el vino o la cerveza se empiecen a notar.
La Virgen de la Guía es, sin duda, la fiesta más especial para los portugalujos. Y estar lejos de la Villa en un día como hoy cuesta más de lo que parece. Para todos los que puedan disfrutarlo: feliz día. Hoy también habrá en Belfast una pequeña celebración, aunque llueva.
En la imagen, parte de mi cuadrilla durante la bajada.
Análisis de resultados: España
Me da que éste no va a ser el último post al respecto, y que los resultados en España de las Elecciones Europeas van a traer un poco de cola.
Finalmente, el PSOE perdió ante el acoso constante del PP. Dicen que están contentos porque fue “por poco”, pero eso no se lo cree nadie. Además, dentro de un par de semanas, no más, el margen va a ser lo de menos: para el votante normal, el que no hace vida de partido sino que acude a las urnas cuando se le llama (y sólo a veces), lo único importante es quién ganó y quién perdió. Lo demás le parecen cuentos chinos y cosas del poder, lejanas en todo caso.
Los argumentos principales de los medios afines (PRISA, RTVE) son que Zapatero aguantó bien la embestida de la crisis y que Europa gira a la derecha. Pero si bien lo segundo es innegable, lo primero es tremendamente discutible: lo único cierto es que, en los países de primer nivel europeos (donde se supone que quiere estar España), sólo Gordon Brown, cuyo gobierno hace aguas ininterrumpidamente, ha perdido las elecciones. Ni Merkel ni Sarkozy han sido derrotados, porque en momentos de crisis, el votante necesita que su cociente de certidumbre se mantenga y no opta por el cambio: así pasó en Euskadi, donde ganó el PNV, y en Europa, salvo casos extremos como Reino Unido… ¿y España?
El PP (cuyos votantes se han visto, por fin, “por encima”, y eso es lo único que les vale) ha mejorado resultados en todas las comunidades respecto a 2004 salvo en Euskadi, donde parece confirmarse que un puñado de votos decidió las elecciones, y que fue pura suerte matemática que PSOE y PP sumaran 38 después de los escándalos de las anulaciones.
Un tema, el de los partidos ilegalizados, que parece haber llegado a estas elecciones, pues Iniciativa Internacionalista se queja de que no se han sumado correctamente los votos que obtuvieron en el recuento y, a este paso, el municipio de Amezketa va a ser conocido por ser el partido en el que ganó el POSI.
Hay quien afirma que no fue un error, sino una recomendación del Gobierno para minimizar el impacto de una candidatura que se intentó anular como D3M o Askatasuna. Porque, ¿qué hubiera sucedido si Alfonso Sastre llega al Parlamento Europeo con el apoyo de quien está ilegalizado? Además del bochorno para Pérez Rubalcaba, ministro de Interior, es necesario recordar que hay una sentencia pendiente sobre la actuación de Estado en las repetidas anulaciones.
Movida en Madrid, pero no de la de Amodóvar.
E IU se mantiene pese a la que la pinza se haya repetido. Insisto en que mantenerse, con 4 parlamentarios menos, es ganar. Y aún está pendiente la aprobación que permitirá a España recuperar esos sillones, y habrá que ver a quién van. Uno de ellos parece claro para Europa de los Pueblos, la candidatura de Izaskun Bilbao y Ramón Tremosa, que se consolida, además, como tercera fuerza.
Pero además de la alta abstención (promovida intencionadamente por el PSOE con campañas de perfil bajo), es significativa la falta de pluralidad creciente en España: los medios anulan a cualquier partido que no sean PSOE y PP, e incluso en RTVE se veta a los otros candidatos, haciendo debates-espectáculo entre los dos partidos con mayor representación, y discusiones descafeniadas con todas las siglas.
Y eso, ojo, me parece muy grave: España no es PSOE y PP. Es más rica, plural y valiosa, pero la intentan minimizar y devaluar. En 2011 habrá Elecciones Generales (si no se rinde antes Zapatero), y el voto de castigo a los que se creen más grandes de lo que realmente son es una opción muy valorable.
Análisis de resultados: Euskadi
Aunque lo que estuviera en juego fuese el reparto de escaños en el Parlamento Europeo, unas elecciones siempre sirven para medir las fuerzas de cada partido en los diferentes territorios. No obstante, en esta ocasión, la alta abstención hace muy difícil entrever a dónde han podido ir las bolsas de votantes en función del discurso o el momento. Pero lo que las elecciones de ayer dejan claro en Euskadi, sobre todo, es el reparto de posiciones.
En una campaña en la que, una vez más, la pinza entre el PP y el PSOE ha ido en contra de otras opciones, el PNV ha vuelto a ser la opción más votda en la CAV. En este caso, además, los de Iñigo Urkullu no tenían mucho que ganar y sí todo que perder.
Me explico: muy mal tenían que darse las cosas para que Izaskun Bilbao no llegase a Bruselas, pues como segunda de la Coalición Por Europa, se beneficia de los votos que “no necesita” Ramón Tremosa en Cataluña. No obstante, hay que añadir mérito a este logro ya que los representantes de España en el Parlamento europeo son 4 menos que en 2004.
Así que lo que quedaba por ver era quién se asentaba como primera fuerza en Euskadi después del baño de Ibarretxe a López en marzo, en términos relativos, pero sólo un año más tarde de que el PSOE ganara, por primera vez, unas elecciones en la CAV, las Generales en las que fue reelegido Zapatero.
El PSE sólo ha buscado la activación del voto vasco en la jornada de ayer, cuando el lehendakari socialista llamó a las urnas desde su colegio electoral. Pero sabe que el único modo de ser primera fuerza en Euskadi es dividiendo el voto nacionalista y provocando que el del PNV se quede en casa. Y así ha sido su estrategia, una vez más: volcados en España pero de espaldas al País Vasco. ¿En cuántas ocasiones más será válida?
Porque si ganaban, Zapatero y López no iban a dudar en ensalzar la legitimidad del Gobierno de cambio, como ha hecho Basagoiti para mitigar que la vasca haya sido la única comunidad en la que el PP no ha ganado puntos respecto a 2004. De hecho, Pastor no dudó en autodenominarse como “fuerza emergente“, un calificativo desacertado para quien ya controla el Gobierno, ya que lleva una aceptación implícita de ser un lehendakari no consolidado.
Hay que tener cuidado con lo que se dice en los momentos de euforia.
Finalmente, la batalla de las izquierdas vascas sube un tono: Otegi reivindica su poder de convocatoria después de que Iniciativa Internacionalista, su opción en Europa, ganara a la que impulsaban Aralar y EA.
No obstante, hay que contextualizar estos datos: con la altísima abstención y la disciplina de voto que mantiene la izquierda abertzale sin representación en el Parlamento, sus resultados parecen mejores de lo que en realidad son. De cualquier modo, la guerra que van a sufrir estas agrupaciones que, al mismo tiempo, pretenden aglutinarse bajo un “polo soberanista”, puede ser una oportunidad para el nacionalismo más tradicional, representado hoy por Izaskun Bilbao, la vencedora de estas elecciones en Euskadi.
Y aunque sólo sea por pura cortesía, hay que felicitar siempre al ganador: zorionak, Izaskun.
Ni Patxi ni Borbón, Aliron!

Hoy será un día vibrante en Bilbao, lleno de emociones, la ciudad se va a vestir, casi literalmente, de rojiblanco, y los 25 jugadores que están en Valencia junto a Caparrós, además de estar arropados por media Bizkaia, pueden convertirse en héroes. Hoy puede ser una jornada catártica en Euskadi.
Porque aunque muchos no quieran reconocerlo, aquella semifinal tan intensa frente al Sevilla, inmediatamente después de que a Patxi López y a Anotnio Basagoiti les cuadraran los números que llevaban meses esperando, no hubiera sido igual sin este hecho.
La mayoría de los votantes de Euskadi son nacionalistas. No sólo eso: la mayoría de los vascos y vascas que se quedaron en casa el 1 de marzo también lo son. Y eso lo saben hasta Zapatero y Rajoy, que diseñaron una campaña de perfil bajo para que no acudieran a votar los que sí lo hicieron en 2001.
Por eso, hay mucha gente en Euskadi que siente que le han hecho trampa, que la alternancia en el Gobierno (algo profundamente democrático y legítimo… cuando es real) no la ha querido el pueblo, sino los dirigentes de PSOE y PP en Madrid.
La mayoría de la sociedad vasca se siente traicionada por un Patxi López que, ante todo, quería ser lehendakari antes de esta final por el valor simbólico de sentarse junto al Rey (“su” Rey), y que mintió deliberadamente sobre su pacto oculto con Basagoiti.
Y muchos, muschísimos vascos, nacionalistas y socialistas, aún tienen rabia contenida por ver al ejército español y la Guardia Civil entrando en la Casa de Juntas de Gernika. Por ver que la “toma” de Euskadi, la recuperación de “las vascongadas” se ha completado… gracias a Paxi López.
Muchos y muchas de los que gritarán hoy, saltarán de alegría o llorarán de pena lo harán, sobre todo, por el Athletic, sí, pero aunque demasiados se lo guarden, también lo harán un poco por Euskadi. Y no estoy mezclando churras con merinas, no: en este país la política es un sentimiento, porque van relacionados el sentir vasco o español con el voto que se emite. Y eso es tan innegable como que hoy el Athletic se enfrenta al mejor equipo del mundo.
Insisto en que una gran parte de la sociedad vasca, sobre todo de la vizcaína, donde el EAJ-PNV barrió a un PSE que se las prometía felices por tener un candidato portugalujo, está deseando poder expresar sentimientos que lleva guardados desde el 1 de marzo y que, en parte, salieron ante el Sevilla.
Pero desde entonces hasta hoy los hechos han empujado a muchos nacionalistas a sentirse incluso vilipendiados, y tienen ganas de saltar, llorar, reír, abrazarse unos con otros y, sobre todo, gritar. Yo lo tengo claro: “Ni Patxi ni Borbón, Aliron!”.
Si Patxi López fuese de Belfast…
Sería del partido de Jim Nicholson: a favor del Estado y con el favor del Estado, promotor del cambio, sin senbilidad real hacia la cultura preexistente en el territorio, nacionalista británico (pero usando siempre eufemismos como “unionista”) y conservador (también podría llamarse “rancio”), como reza su cartel.
Obviamente, alguien podrá decir que la descripción de este partido se ajusta más a la del PP, y tiene razón. Por eso digo que, si Patxi López fuera de Belfast, sería de este partido. Porque en Euskadi es como si lo fuese. Y si no, ya tendremos oportunidad de comprobar qué tipo de políticas va a implementar durante su legislatura.
¿El lehendakari de todos los vascos? Yo paso.
La fotografía corresponde a un cartel de campaña de las elecciones europeas y está tomada el sábado pasado en el centro de Belfast
El PSE cree que el próximo Gobierno vasco durará dos años
Futuros cargos políticos han dejado caer a los trabajadores -funcionarios- de los Departamentos que el plan de acción con el que cogerán el cargo será de dos años.
Es decir, que el objetivo de los socialistas es mantener la estabilidad con los populares, por lo menos, hasta las próximas municipales y forales. En estas elecciones, la entente interesada entre López y Basagoiti se prolongará para acceder a Diputaciones (Bizkaia y Gipuzkoa) y ayuntamientos (Bilbao, Getxo, Santurtzi) y seguir arrinconando al PNV. Una vez pasada esa campaña, en el PSE saben que va a ser imposible mantener unos acuerdos con quien estará mordiéndoles en el conjunto del Estado, y es posible que el Gobierno vasco se disuelva.
De cualquier modo y aunque haya que adelantar las elecciones, la proyección de los socialistas muestra a un PP con una imagen muy agresiva y a un PNV descabezado, nervioso y sin apenas espacios de poder (pero pueden errar tanto como en las presentes).
No obstante, estas tensiones que, según los cálculos del PSE, tendrán lugar dentro de dos, se pueden adelantar si los resultados de las próximas europeas dan alas a Rajoy. Pero la aceptación de un recorrido corto -atendiendo a lo que cuentan algunos funcionarios- no dice mucho a favor de quien quiere gobernar por primera vez después de 30 años.
Conectando con esto, los términos del acuerdo entre PSE y PP que publica hoy Abc muestran a dos partidos con bastante poca idea de lo que es un Gobierno, mezclando estrategias con acciones, populismo y alta política.
Pero volviendo al tema central, es Basagoiti el que da credibilidad a este gobierno de dos años, pues en la mayoría de sus alocuciones habla, precisamente, de un bienio para que el cambio en Euskadi sea tangible o se dé la puntilla a ETA.
Por cierto, que 24 meses es mi estimación también de lo que va a durar Patxi López de lehendakari.
El reparto de poder es la base del acuerdo entre PSE y PP
Ni transversalidad ni progresismo. Ni geometría variable ni diálogo entre todos.
Después de las palabras bonitas, las palabras grandilocuentes, en definitiva, las palabras “maleta”, esas que el PSE quiere llevar como equipaje en su primera experiencia en lehendakaritza, sólo queda el reparto de poder. Ese ha sido el tema que ha llevado a las dos formaciones del titular a cerrar la negociación.
De este modo, López será lehendakari; y un parlamentario del PP, presidente de la cámara. La Diputación de Araba vendrá después. Y es posible vaticinar que, tras este trofeo, los de Basagoiti irán (im)poniendo tramos a los socialistas que éstos cumplirán con el único objetivo de retener el Gobierno.
Tanto en el PSE como en el PP han reconocido que lo que quedan son “flecos”, que el acuerdo de estabilidad está cerrado.
Lo curioso es que estos flecos son las “políticas”. Y del calado de economía, desarrollo, educación, cultura, AUTOGOBIERNO, etc.
De todos modos, que no cunda el pánico: los primeros presupuestos también están blindados y saldrán adelante con el apoyo del PP. Eso sí, su definición se negociará más adelante.
La gran pregunta es, ¿se acercará el PP a los postulados de palabras amables del PSE? Yo creo que serán los socialistas los que se plegarán y convertirán el programa de Basagioti en su estrategia de gobierno.
Y tengo otra: ¿tendrán el resto de partidos la culpa de no querer apoyar esos presupuestos pactados entre los dos únicos partidos que han demostrado no tener sensibilidad nacional vasca (además de UPD, por supuesto)?
¡Qué interesante va a ser la política vasca!
PSOE: “Difama, que algo queda”
Como ya manifestó el blogger de Rosas Verdes, no tengo clase ninguna (es necesario descender hasta el séptimo comentario), así que seguiré hablando sobre la cualificación de Patxi López, ese que no corrige la biografía que su propio partido emitió a los medios y en la que aparecía como ingeniero industrial. Así que vamos con unas nociones matemáticas que hasta él, que aprobó selectividad, tiene que conocer:
30>25
38>30
38=25+13
60.000=40.000+20.000
Es decir, que quien tiene 30 manzanas ha ganado más que quien tiene 25. Que quien tiene 38 posee más que quien tiene 30. Que para tener 38 hace falta que alguien te dé 13 si tú sólo tienes 25 manzanas. Y que por mucho que hablen del crecimiento socialista, si creces en 40.000 votos (o manzanas) y UPD lo hace en 20.000, no hay ningún aumento de votos al bloque constitucionalista si el PP ha perdido, en total, 60.000 (en definitiva: mucha sidra).
Igual es que de matemáticas andaba tan flojo como de Educación para la ciudadanía, porque el candidato del PSE no fue capaz de felicitar a Ibarretxe por su victoria. Es decir, que no cumplió con la tradición y el protocolo entre ilustres políticos.
A lo que vamos: a falta de cortesía, el PSOE está insistiendo en el argumento del mal perder del PNV.
Curioso porque ni el EAJ ha perdido, ni está articulando un discurso de apego al poder del que, sin embargo, le están acusando (como el de xenofobia, simplemente: alucinante).
Eso sí, mientras el partido vencedor ofrece pactos de estabilidad, los emisarios del PSE desairan a los negociadores del PNV y se jactan de un pacto con el PP que ocultaron, deliberadamente, durante la campaña.
Además, la contienda de perfil bajo que diseñó el PSOE pretendía no activar el voto nacionalista que, al final, se quedó en casa. Es decir, saben que la mayoría del votantes del país es eminentemente nacionalista, y aún así insisten en sus desprecios.
El PSE ha mentido en la biografía de su candidato, en la negación del pacto postelectoral, en su política de evitar los frentes, en quién ha ganado las elecciones y en el discurso posterior del PNV. Pero les da igual: la estrategia del “difama, que algo queda” sigue en pie, y se mantendrá activa mientras el PSOE pueda dedicar tiempo y recursos a sus protegidos vascos. Cuando Blanco tenga que dedicar todos sus esfuerzos a defender a Zapatero observaremos qué resultados obtiene la patente de corso que se ha arrogado el PSE.
Estoy deseando verlo.
Comentarios (2)
Dejar un comentario
Comentarios (4)


