Los tres tipos de ciberentusiastas

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Un globo no se hincha solo, hace falta gente que insufle aire. Algunos lo harán por interés, otros por ayudar y porque les parece buena idea, muchos querrán sumarse a un caballo ganador, simplemente, y algún despistado lo hará porque lo hacen sus amigos y, por lo tanto, puede estar bien.

De este modo, todo ese rollo de la revolución 2.0, de que las redes sociales son el único futuro, de que su utilidad es indiscutible y su alcance universal. En definitiva, todo ese montón de mierda falacias que algunos han convertido en su bandera, tiene un origen y, sobre todo, un interés y unos responsables.

Se les llama ciberentusiastas y, después de darle alguna vuelta, es posible establecer tres tipologías bastante claras:

La primera es la de los entusiastas por principios. Aquellas personas que se fliparon con un ordenador en los años ochenta, y que lo habrían hecho con cualquier cosa. Suele ser gente impetuosa, hiperactiva y un poco pesada. No discrimina y, por lo general, no aporta información, sino que inunda con ella: quiere hacer partícipe a todo el mundo de cada descubrimiento.

Para esta gente, el 2.0 ha sido la herramienta definitiva para compartir su indudable interés por temas que deben suscitar a los demás lo mismo que a ellos. Son inofensivos -salvo por lo de pesados-, amables marcianos con los que no puedes enfadarte aunque te saturen de recomendaciones, y todo el mundo que nos movemos en estos espacios conocemos a más de uno. Pero también son útiles, muy útiles, para los integrantes del segundo tipo de ciberentusiastas.

La segunda tipología es la de los interesados y es, sin duda, la más reprobable. Suelen ser publicistas con trade mark en internet, o informáticos, pero también hay profesores de universidad. Profesionales que, de no ser por el 2.0, no alcanzarían la cartera de clientes que tienen, académicos sin una línea de investigación clara previa a la “revolución” de internet, o arribistas que se declaran neutrales hasta que alguien les dé un cargo en el gobierno. No suelen ser honestos, pero suelen vivir muy bien gracias a su talante “dospuntocerista”. Además, usan términos de su invención como esos, se invitan a sus propios seminarios y negocios, y te sueltan, una y otra vez, el mismo tostón.

También suelen ser adivinos, y no se cansan de anunciar qué es lo que va a venir. Eso sí, nunca se equivocan: si han errado en sus vaticinios es porque no estábamos preparados para ello, no porque hayan dicho cualquier chorrada para vender su producto.

Son, en definitiva, vendedores de humo que se apoyan en los primeros, los entusiastas, para engañar a los terceros… y a quien pillen por delante.

Los últimos son los crédulos necesitados. Personas sin visión crítica, sin conocimiento de casi nada, que se dejan maravillar por los fuegos de artificio de los interesados, y lo hacen porque quieren, porque necesitan formar parte de una revolución, porque deben usar una herramienta que otros les están vendiendo para ver si son capaces de diferenciarse en algo.

Son los que pagan, sostienen y defienden a los interesados, porque así, al mismo tiempo, se sostienen y defienden a sí mismos y, de paso, igual hasta les pagan. Aunque en otras ocasiones no son más que pobres diablos, ignorantes que creen que el humo es fuego, indígenas a los que Cristóbal Colón engaña con un simple espejo.

Cándidos, bobos, que se convierten en peligrosos cuando destinan dinero, público o privado, para que los interesados sigan engañándoles e hinchando un globo que, a veces, no debería pasar de juguete.

Insisto: la red y el 2.0 es una herramienta muy útil. Un entretenimiento interesante y un espacio comunicativo que debemos explorar porque tiene posibilidades. Pero hay que apelar a la responsabilidad de los que sabemos un poco de qué va esto, para no vender falsas revoluciones, una participación ciudadana inexistente, o una herramienta resolutiva y carísima (porque no es ninguna de las dos cosas).

10 comentarios hasta ahora

  1. Gontzal on

    Me quedo con el último párrafo, lo suscribo. Quedémonos con el 2.0 como una herramienta que permite entretener, comunicar más allá de lo que por canales tradicionales es posible y, sobre todo, como complemento para las relaciones personales. A mi me gusta conocer a la gente con la que tengo contacto a través de estas herramientas.

    No confío en grandes revoluciones de esto, aunque tiene una gran aplicabilidad para la empresa, la educación y la universidad.

  2. Iker on

    Efectivamente, Gontzal, la red 2.0 tiene muchas potencialidades, tantas que algún listillo (más de uno y de dos) no ha dudado en venderlas como si fueran un maná.

    Gracias a este tipo de redes, tú y yo nos hemos conocido, y ese es el espacio que hay que aprovechar. Pero pelearé todo lo que haga falta contra los que anuncien revoluciones universales que, realmente, lo único que permiten es el aburguesamiento de quien las proclama gracias a un altísimo caché en las conferencias.

    Un saludo y buen fin de semana.

  3. Iñaki Murua on

    Hace ya un par de años que presenté una comunicación en un congreso que, al hilo de comunidades virtuales, titulaba “entre las posibilidades y las dudas”.

    Oye Iker, ¿en qué categoría me pones? :-D

  4. Iker on

    Iñaki, ¿eres realmente un “ciberentusiasta” o una persona con algo que contar que usa las herramientas 2.0 para hacerlo? Es que la diferencia es mucha. Yo lo tengo claro, tanto para ti como para mí.

    Eskerrik asko por el comentario.

  5. Mikel Agirregabiria on

    Tarde, porque la ciberfilia absorbe mucho tiempo, leo tu post, Iker. Dentro de los parámetros que citas, en mi ciberentusiamo “per se”, acepto la crítica… que nos enriquece a ambos. ¡Gracias por tu análisis!

    (Verás que al menos el comentario lo he hecho todo lo liviano que he podido,… aunque ya me estoy extendiendo)

    Salu2

  6. jc latxaga on

    Yo también me quedo con el último párrafo, como Gontzal. Gracias a este invento nos hemos podido conocer, algunos incluso en persona, y eso ya es positivo aunque a cambio también tienes que cruzarte con un montón de frikis, pero bueno, creo que el 2.0 no deja de ser la vida misma metida en un ordenador, con su gente interesante, interesada, pesada, divertida… y con un montón de información que te servirá si tienes curiosidad y criterio para elegir.

  7. Iker on

    Estimado Mikel,

    espero que hayas sabido ubicarte correctamente. Me permití enlazarte porque creo que eres el ejemplo perfecto de persona que está presente en las redes y comparte con entusiasmo sincero toda la información interesante que encuentra. Espero que hayas sabido ubicarte con el mismo afecto que te incluí en el texto, ya que has sido una de las personas de las que más cosas he aprendido de la red 2.0, y eso se merecía un pequeño homenaje (sabes que no es la primera vez que te enlazo, además).

    Juan Carlos, efectivamente. La red 2.0 tiene muchísimo potencial, y tenemos la obligación de explorarlo y explotarlo, pero sin caer en negocios interesados e incluso burdos.

    Un abrazo a ambos.

    • Mikel Agirregabiria on

      ¡Por supuesto, Iker, que me agradó la cita y el post! Hoy me ha venido muy bien este análisis porque acabo de llegar de Donostia de una entrevista que enlazaré muy pronto, cuando la confidencialidad temporal no me lo impida!

      ¡Un abrazo y hasta pronto, que para ser vecinos apenas coincidimos!

      • Iker on

        Me alegro de que te lo tomaras bien. Sinceramente, me pensé muy mucho enlazarte, porque es innegable que eres el mayor entusiasta de toda esta historia que conozco, pero no quería que te sintieras identificado con otros elementos con los que no te identifico.

        Sobre lo de la cercanía, es cierto: para ser (casi) vecinos coincidimos más en la red, que es enorme, que en el pueblo, que no lo es tanto.

  8. [...] Los tres tipos de ciberentusiastasikermerodio.wordpress.com/2009/09/25/los-tres-tipos-de-ciber… por AitorD hace pocos segundos [...]


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